En mi primer embarazo, empecé a leer experiencias de partos en casa y del acompañamiento de doulas, me encantaba leer esos relatos.
Mi embarazo era gemelar, por lo tanto, tratado como embarazo de riesgo, y junto al ser primeriza, pues me olvidé de esos temas.
El parto en sí fué bien, pero no sentí ningún control en todo el parto, me lo provocaron y sentí que todo se escapaba a mi control, y no sentí ningún apoyo ni vínculo con ningún profesional. Claro que muchas cosas, me he dado cuenta pasado el tiempo, al leer sobre partos respetados, etc. De hecho, guardo buen recuerdo del parto, lo que si es cierto, que sabiendo lo que se ahora, pues hubiese intentado cambiar algunas cosas.
Pasado el tiempo, me adentré profundamente en el mundo de la lactancia, crianza con apego, etc, y volví a leer experiencias con doulas y partos en casa, y sentía envidia sana, y ganas de poder vivirlo algún día.
De hecho, yo sabía que más adelante querría volver a estar embarazada, y le dije a mi marido, que llegado el momento, si todo iba bien me gustaría mirar el tema del parto en casa.
Al quedarme embarazada volví a darle muchas vueltas a éste tema, a las 9 semanas de embarazo, me hicieron la primera ecografía, y nos confirmaron que sólo había un bebé, porque claro, estábamos con la incertidumbre de si sería un bebé o dos. Y empecé a buscar información sobre el parto en casa en Mallorca, profesionales que atendiesen partos en casa, y a contactar con madres que me contaron sus experiencias con éstos profesionales. Estuve cruzando muchos e-mails.
Entramos con contacto, con una conocida de charlas de lactancia, Magda, no sabía que era doula, y con ella, desde el primer momento, sentimos un feeling, vino un día a casa para hablar con mi marido y conmigo, sobre como funcionaba todo: nos contó experiencias y explicó como trabajaban los dos profesionales del parto en casa que estábamos barajando. Nosotros nos sentimos muy cómodos en todo momento.
Los tres meses siguientes seguimos teniendo contacto, y me iba preguntando como iba evolucionando todo.
Y durante éste tiempo estuvimos pensando y decidir con cuál de los dos profesionales queriamos tener en el parto. Estuvimos hablando con los dos. Y al final, nos sentimos más atraidos por una matrona, nos gustó mucho su forma de ser, de como lo enfocaba todo, y también tuvieron mucho peso, nuetras hijas, y como se podían relacionar con ella.
Porque desde el primer momento yo quería que mis hijas, si todo iba bien, estuviesen el día del parto con nosotros. Y estuvieron muy involucradas en todo el embarazo, explicándoles cada detalle, cada cambio, todo lo que queriamos hacer, y ellas lo fueron entendiendo muy bien, además deseosas que llegase el momento.
Yo seguía en contacto por e-mail con la matrona y la doula, y les iba preguntado dudas, etc, y problemillas que tuve con el azúcar.
Varias veces nos vimos Magda y sus hijas, que jugaban con las nuestras, lo estuvimos pasando muy bien, las niñas, empezaron a cogerles mucho cariño, y eso me hacía sentir muy bien, porque sabía que llegado el momento, a las niñas les iría muy bien ese vínculo. Las niñas me preguntaban muchas veces si ibámos a quedar con ellas.
Cerca de los 8 meses de embarazo, tomamos la costumbre de quedar los lunes por la tarde en casa para merendar, y venían la doula y la matrona, con sus respectivos hijos, y bueno, nosotras hablábamos mucho, y los niños jugaban todo el rato. Era muy agradable. Y aprovechábamos para escuchar el corazón del bebé, que ya sabiamos que era una nena. E ibamos concretando y preparando cosas de cara al parto.
Nuestra doula, me prestó muchas cosas de cara al parto, cosas que me sirvieron mucho.
Sobre las 37 semanas empecé a sentir molestias, no eran dolorosas, pero molestaban, la doula y matrona empezaron a controlar como iba la evolución, y esas molestias debían ser del encajamiento de la nena.
Durante los siguientes días iba teniendo momentos de contracciones regulares, pero que al final cedían.
El 20 de marzo empezaron muchas molestias, y de forma regular, estuve varias horas, y esa noche vino Magda a casa para controlar la evolución, pero después de varias horas volvieron a parar. Además esa noche una de mis hijas se puso malita, y ya me dijo la doula, que teniendo a una de mis hijas mala, posiblemente las contracciones pararían.
Durante el día siguiente tenía ratos molestos, y ese día nuestra doula vino a casa y nos trajo comida preparada!!!
Mi doula todos los días estaba pendiente como me iba sintiendo, y cuando podía se pasaba por casa a verme.
Llegó la fecha prevista del parto, y yo seguía igual, iba teniendo ratos largos de contracciones, pero al irme a dormir paraban. Pero ya iban siendo bastantes horas a lo largo del día, y ya me sentía muy molesta, pero todavía no estaba nada dilatada. Empecé a sentirme las piernas y pies hinchados.
Iban pasando los días y el parto no llegaba, y al estar ya de 41 semanas me enviaron a controlar al hospital, lo que empezó a provocarme temor y nerviosismo, porque sólo de pensar que me quisieran provocar el parto, y que no puediese ser en casa, pues me entristecía mucho.
Yo me sentía muy nervisosa, mi doula intentaba tranquilizarme e intenté tomar cosas naturales que me ayudasen a relajarme.
Mi doula me recomendó un masaje, y vino una compañera a dármelo, y la verdad que me sentó muy bien, me sentí más relajada.
Pero al día siguiente volví a sentirme muy nerviosa porque veía que pasaban los días, y el parto no venía, y temía la posibilidad de que hubiese que provocar el parto, se acercaba la fecha de la cita en el hospital, y la verdad que no me apetecía nada ir y no había forma de conseguir relajarme completamente.
Estuve hablando con la matrona, y también mucho con mi doula, y me hizo ir con las ideas claras a la cita del hospital. Y al final me decidí a tomar aceite de ricino para ver si ayudaba algo o no, al parto, pero no llegaba. Empecé a sentirme muy nerviosa, yo quería un parto en casa, y lo veía peligrar.
Así que muy a mi pesar, decidí que iría a la consulta que tenía ese día en el hospital, el 13 de abril, iba con mucho miedo de que quisiesen provocar, porque ya estaba en la semana 41+6. Me hicieron las correas y luego ecografía en la consulta, seguía habiendo mucho líquido amniótico. Iban a darme cita para dos días para provocar el parto, pero les dije que yo quería esperar todo lo posible si todo estaba bien, y me dijeron, que normalmente provocan a las 42 semanas, porque siempre es lo que le piden las embarazadas, pero que, en casos raros, sino hay problema se puede llegar a la 43, así que me dieron cita para dos días, pero para volver a hacer una ecografía y hacer un tacto.
Así que genial!! más días de margen!!!
Al llegar a casa llamé a la matrona y se alegró mucho (me dijo que hasta me había cambiado la voz de la alegría), y como teníamos más margen, que descansase por la tarde y al día siguiente ya hablariamos si volver o no con el aceite de ricino. También hablé con Magda que también se puso muy contenta, y quedamos que la mañana siguiente vendría a casa para hacer ejercicios con la pelvis, a ver si ayudaba.

Se nota que me relajé!!! a las 13.25 llevaba una hora con contracciones cada 5 minutos (así empezaron desde el principio), y eran más fuertes!!!
Iba a ir con mi marido a buscar a las niñas, pero eran tan dolorosas que me no me atreví
a ir al colegio.
Hablé con mi doula y al rato vino para ver como iba con las contracciones. Le dije a mi marido que llamese, de camino al colegio, a la matrona, ya no podía estar sentada!!!
Por fin habían llegado las esperadas contracciones!!!
Al principio me puse en una pelota alargada, luego en la redonda y me agarraba con las manos en la silla. En todo ésto, vino mi doula, mi marido con las niñas, que se quedaron un poco paradas al verme así con las respiraciones, pero bueno, luego ya estaban bien y comieron algo, luego llegó la matrona, y también mi amiga, que ya habíamos quedado que ella vendría para estar con las niñas, por si estábamos muchas horas.
Sin darme cuenta, ya eran contracciones cada 2-3 minutos. Le dije a mi matrona que preparase la bañera, más que nada por las niñas, que lo habíamos hablado y tenían sus bañadores preparados….porque yo en ese momento no me veía capaz de levantarme de la pelota y caminar. Pero con mucho esfuerzo, luego me fuí a la otra habitación para meterme un rato con las niñas……lo hice pensando en ellas, pensé en entrar un rato, y luego volver a la pelota. A todo ésto, todo el rato con un botellín de agua que iba dando muuuuchos sorbos.
Antes de meterme, la matrona me hizo un tacto y estaba dilatada de 5 cm.
De camino a la bañera, de pie y colgada de mi doula, recuerdo que le dije: ¡creo que no voy a poder! Ella me animó, dijo que lo estaba haciendo muy bien!! que era una campeona y siguiese así!
Me desnudé y metí en la bañera hinchable con las niñas, al principio no sabía como colocarme, pero el agua caliente me hizo sentir muy bien, tanto que creo que estuve como unos 15 minutos sin contracciones, y las niñas me estuvieron echando agua por la barriga, por los pechos, etc, y tenían su patito de goma del baño que también lo habían metido!! jejejeje, y me lo ponían sobre el pecho, para que tomase teta!! jejeje.
Después las niñas quisieron salir, ya habían vuelto las contracciones y con los brazos estirados, por atrás me agarraba a la doula, y me colgaba de sus brazos en las contracciones. Mi marido estaba al otro lado de la bañera, en frente mia, así que le iba mirando todo el rato.
La matrona me hizo otro tacto y ya estaba completamente dilatada, e iba controlando los latidos de la pequeña. Al rato, sobre las 16.25 rompí aguas, ahí dentro de la bañera. Seguía con contracciones muy fuertes, y empecé a tener ganas de hacer fuerza!!! y se lo dije a la matrona: “tengo ganas de empujar”, y ella me dijo: “pues empuja”.
Así fuí haciendo, me decían que se iba asomando la cabeza, mi marido lo veía todo perfectamente, en frente de mi. Mi matrona me dijo que si quería que tocase la cabeza que estaba un poco asomada, y así lo hice…….uuufff…..que sensación!!!! tocar la cabeza, nunca se me olvidará esa sensación!!!!
Entonces me acordé que tenía un espejo grande preparado, y le dije a mi marido que lo sacase, y él lo agarraba para que yo fuese mirando,…..y eso también fué una maravilla, con los empujones iba viendo como se asomaba y se medio metía la cabeza,…..y la iba tocando muchas veces, me encantaba! Y notaba como al tocarle la cabecita me temblaban las manos de la emoción!
Las niñas iban veniendo de vez en cuando y me acariciaban los brazos y me daban besitos. También recuerdo, que mi doula, mientras yo me sujetaba a ella en las contracciones me iba acariando y besando en la cabeza.
Empecé a notar que la cabeza me hacía una presión enorme, que parecía que toda la zona me quemaba, ardía!!…..
Tuve algún momento que pensé que igual no sería capaz.
Noté como salió la cabeza…..lo noté perfectamente, y fué un poco de alivio, las niñas vinieron, las llamó la doula, y después en las siguientes contracciones pues ya salió todo el cuerpo, y enseguida la matrona me puso encima a mi pequeña!!!!! QUÉ EMOCIÓN!!!!! INCREÍBLE!!!! toda blanquita, con el cérvix y con el cordón, y enseguida lloró un poco.
Mis hijas a mi lado, tocandóle el bracito a Avril. Nació a las 17.01h.
La tuve mucho rato encima, ahí dentro de la bañera, tapada con una toalla por encima.
La matrona preparó para cortar el cordón, y me hizo el comentario al tocarle el culete a la pequeña, que serían casi 4 kilos de niña! y las niñas se pusieron junto a mi marido, sujetando con él las pinzas y lo cortaron.
Luego la matrona, me dijo, que mejor salir de la bañera para que saliera la placenta, porque con el agua caliente y el sangrado, mejor que saliese.
Mi marido cogió a la pequeña, y junto a él estaban las niñas embobadas mirando a su hermanita.
Con ayuda de la matrona y la doula me incorporé, me flaqueaban las piernas, y de cuclillas, ya fuera de la bañera, salió la placenta.
Luego me metí en mi cama con la niña encima, piel con piel, y se enganchó a la teta.
Estaban todos al lado de la cama, y las niñas arriba, a mi lado, tocando y dando besos a su hermanita.
Tuve un pequeño desgarro y la matrona me puso tres puntos. Le puso a la pequeña la pinza en el ombligo, y me dijo que yo cortase el trozo de cordón que quedaba fuera.
Tuve mucho rato a la niña encima, tomó de los dos pechos.
Mi amiga se llevó un rato a las niñas al parque. Mi marido estuvo un rato con la pequeña en brazos, le puso el pañal y algo de ropita, y sobre las 19.15h se quedó domidita.
La matrona pesó a la pequeña y pesó 3,980 kg (casi como había dicho!!)
Mi doula me estuvo aseando y recogiendo, la matrona se fué, y mas tarde Magda. Volvería por la mañana.
Volvieron las niñas y mi amiga les preparó unas tortillas francesas y cenaron. Eran las 20.30h y avisamos a mi padre, hermano, a mis suegros y mi cuñado, pero ya dijimos que mejor vinieran al día siguiente. Al resto de familia y conocidos, mañana.
Yo me puse a seguir anotando en mi libreta, como había ido todo, y pensando en lo contenta que me sentía!! y a ver como sería esa primera noche.
Vinieron las niñas, ya con los pijamas puestos, y mi marido cogió a la pequeña, que estaba a mi lado, y las mayores se pusieron a tomar teta, y se quedaron dormidas, y luego mi marido las llevó a sus camas.
Me apeteció levantarme un rato, y me puse en el sofá con la pequeña encima y y mi marido la lado, y vimos un rato la tele.
Mi marido le cambió el pañal y ya había echado meconio.
Luego nos fuimos a la cama, con la pequeña, en medio y pasamos así la noche. Durante la noche hizo varias tomas, y también dormimos varias horas seguidas.
Por la mañana se despertó una de las niñas y tomo teta junto con la pequeñina. Después la otra mayor también se despertó y también tomó teta junto a la pequeñina.
Me levanté y me pesé, para ver cuanto peso había perdido en el parto y eran más de 8 kg.
Y bueno, pasamos el día con la visita de mis suegros (que trajeron muuucha comida), mi padre, y unos pocos más. Muy tranquilos, la verdad.
Al final del día iba notando como los pechos se iban endureciendo, y esa noche tuve la subida.
Y bueno…..igual me he enrollado muuucho, pero quería contarlo con detalle, además que los he ido escribiendo a ratos, y menos mal que tenía mi libreta que fuí escribiendo desde que supe que estaba embarazada.
Para nosotros ha sido la mejor experiencia vivida!!! estando recién parida en la cama con mi pequeña encima, pensaba que no me importaría volver a tener un parto y repetir ésta experiencia.
Y lo mejor es poder haber vivido todo ésto juntos, con mi marido y con nuestras hijas.
Y como no, agradecer a nuestra matrona y doula, todo su trabajo y compañía. De hecho, ésto hace que se cree un vínculo precioso.
Estamos encantados con nuestra doula, y con ella hemos creado un buena amistad, que esperamos sea para siempre. Queremos agradecerle, habernos facilitado todo con su trato y su forma de ser….
Ella forma parte del mejor recuerdo que hemos vivido hasta ahora.
GRACIAS.

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